Ya Yogui lo dejó entrever en alguna de sus apariciones: No hay dos olores iguales.
Dos aromas, en teoría, iguales estarán siempre originados a partir de una misma composición intransferible y lineal que los hará únicos.
Esta afirmación nace del raciocinio. Un raciocinio al que se llega a través de un completo, profundo y, en parte, elemental y razonable estudio de la anteriormente formulada teoría que afirmaba sobre dicho tema que, cada olor, tenía, por defecto, una pareja melliza por completo.
Estudiando dicho ensayo, se llega a la conclusión (cuestionable como cualquier otra) de que cada olor viene formado por un número de componentes identificativo que, en principio, le hacían ser único. Hasta ahí, todos de acuerdo con el reputadísimo doctor Chettos Ruskins (autor de "Teoría de mis Pies"), el cual a partir de esta lógica afirmacion, comienza a desviarse de los nuevos hallazgos. Y es que, analizando más allá cada uno de esos componentes identificativos, comprobamos que cada uno de ellos tiene, a su vez, unos componentes propios que hacen que sea, él también, único. Algo sorprendente y lapidario para el trabajo de toda una vida del doctor Ruskins.
No conforme con eso, el presente estudio demuestra que, en su afán por el conocimiento, el saber y el descubrimiento, sin contar las ganas por arruinar la vida profesional al reputado doctor, se continua estudiando más a fondo aún los olores (chocolate en este caso) y se llega a demostrar que, cada componente de los componentes, por muy ínfimo que fuera, seguía teniendo, a su vez, otros elementos en unas cantidades tales que continuaban dándole a ese aroma un carácter original y exclusivo, llegando a demostrar, en un completo bucle interminable de constituyentes identificativos, que, absolutamente todo, es único.
Dos aromas, en teoría, iguales estarán siempre originados a partir de una misma composición intransferible y lineal que los hará únicos.
Esta afirmación nace del raciocinio. Un raciocinio al que se llega a través de un completo, profundo y, en parte, elemental y razonable estudio de la anteriormente formulada teoría que afirmaba sobre dicho tema que, cada olor, tenía, por defecto, una pareja melliza por completo.
Estudiando dicho ensayo, se llega a la conclusión (cuestionable como cualquier otra) de que cada olor viene formado por un número de componentes identificativo que, en principio, le hacían ser único. Hasta ahí, todos de acuerdo con el reputadísimo doctor Chettos Ruskins (autor de "Teoría de mis Pies"), el cual a partir de esta lógica afirmacion, comienza a desviarse de los nuevos hallazgos. Y es que, analizando más allá cada uno de esos componentes identificativos, comprobamos que cada uno de ellos tiene, a su vez, unos componentes propios que hacen que sea, él también, único. Algo sorprendente y lapidario para el trabajo de toda una vida del doctor Ruskins.
No conforme con eso, el presente estudio demuestra que, en su afán por el conocimiento, el saber y el descubrimiento, sin contar las ganas por arruinar la vida profesional al reputado doctor, se continua estudiando más a fondo aún los olores (chocolate en este caso) y se llega a demostrar que, cada componente de los componentes, por muy ínfimo que fuera, seguía teniendo, a su vez, otros elementos en unas cantidades tales que continuaban dándole a ese aroma un carácter original y exclusivo, llegando a demostrar, en un completo bucle interminable de constituyentes identificativos, que, absolutamente todo, es único.
Extraído de Ningún Sitio, Diario de Ninguna Parte
Yogui debía ir en la 25 a las 8 de la mañana...

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