martes, 23 de marzo de 2010

"Perrito caliente de pelos con salsa de arándanos bufiados"

Dichoso diario, te escribo para decirte que hoy no tengo ganas de escribirte.
Siento que vayas a tener que acostarte en ese oscuro y marrón habitáculo sin haber recibido de mí el cosquilleo en la tripa que cada noche te mereces, pero me es imposible centrar mi atención tan solo en la coleta. Compréndeme.
Creo que va a ser mejor que me quede mis dedos para mí. Hay quien podría definirlo como onanismo, aunque yo prefiero no llamarlo, directamente. A veces es preferible no inventarte, siquiera, nombres y simplemente dejarlo al libre entendimiento de la razón o, para los menos intelectualespensadores, la simple imaginación.
Creo que esta noche tendrás que prescindir de mi compulsivo uso de las comas y de mis insaciables búsquedas en páginas de Internet sobre la mejor forma de vestir las palabras.
Quizás el próximo día no te lo explique y, simplemente, pase a escribir un moleskine con las aventuras y, sobre todo, desventuras de la vida de un desproporcionado ser que venga de la Luna. Quién sabe.
Ácido como el tallo de una pasa recubierta de chocolate.



Lo siento, pero no pienso escuchar aquella canción...




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