Pienso en el artificio y lo falsamente natural. Rijo mis actos por la sucesión de Fibonacci y parto "tes" a colores.
Pesco con un paraboloide y calculo mentalmente los resultados posibles de una calculadora.Pulso el gatillo, no presiono a la gente.
Un día me calcé los suecos rojos de Hagrid y, al día siguiente, me robaron la dignidad habiéndoles ofrecido la cartera. Pasó un tiempo y, tras haber hecho la perspectiva caballera de un desierto sin dunas, decidí hacerme pirómano aeronáutico.
Es el mundo el que se mueve mientras a mi me tienen atado de pies y manos en una silla, sin más movimiento que el de una stripper que no me dejan tocar y sin mejor compañía que la de unas risas prefabricadas de bolera de recreativos.
Llamarán un día, cantarán un aria, te emocionarás y te pasarás al Spotify Premium. Te preguntarás si ese círculo esconde una flecha o un pino, dejarás de oler el permanente y te irás dando saltos hacia la cama mientras tus pies hacen un collage para la Casa Batlló.
Cada vez, la miel se amarga un poco más

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