Cuando el flexo del escritorio comienza a parpadear
Cuando el polo negro de tu padre recién planchado (el polo, no tu padre) cuelga en el pomo de la puerta como si le fuera indiferente el olor a muerte que entra por la ventana
Cuando Liam Finn trata de contarte mentiras sobre el latir de discotecas
Cuando un dragón de Komodo te mira desafiante desde la ventana...
Es ahí cuando te das cuenta de que, a los zumos, no se les debe llamar jugos...
lunes, 19 de octubre de 2009
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